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Todo lo que perdió para seguir de pie.

  • Foto del escritor: Éxodo Digital
    Éxodo Digital
  • 22 ene
  • 2 min de lectura

Fabiana Aguilar, una vendedora que se encuentra ubicada frente a la entrada del edificio M2 de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Todos los días inicia sus labores desde la mañana y permanece hasta la jornada nocturna. Su venta es una tienda pequeña en la que ofrece alimentos y productos de primera necesidad. Este trabajo representa su único sustento económico.



Fabiana cuenta que su historia de lucha comenzó desde muy joven. A los 12 años, dejó su lugar de origen en San Marcos, una zona de clima frío, debido a la falta de oportunidades. Sus padres no contaban con los recursos necesarios para apoyarla con sus estudios, por lo que ella no pudo aprender a leer ni a escribir. Desde niña tuvo que enfrentarse a la pobreza y a la necesidad de trabajar para sobrevivir.


En el año 2005, Fabiana trabajaba en una maquila. Durante ese tiempo, sufrió una injusticia laboral, ya que fue presionada para firmar un documento en el que aceptaba su renuncia, se comprometía a trabajar sin recibir salario y renunciaba a sus derechos laborales. En ese momento, ella se encontraba embarazada de su hija Yanis, quien actualmente la acompaña en la tienda. Sus compañeros de trabajo le advirtieron que no firmara, pues la situación era injusta.



En 2006, tras perder su empleo, nació su hija. Junto con otros trabajadores intentó realizar las demandas correspondientes; sin embargo, los dueños de la maquila desaparecieron y el proceso no continuó, por lo que no se logró justicia.

Años después, en 2020, durante la pandemia, Fabiana vivió uno de los momentos más dolorosos de su vida. La delincuencia le arrebató a uno de sus hijos, quien fue asaltado y asesinado. Desde entonces, quedó sola al frente de su familia, ya que su esposo se perdió en los vicios y desde hace años no tiene noticias de él.

Fabiana relata que, a pesar de todo lo vivido —la pobreza en su niñez, el analfabetismo, la injusticia laboral, la pérdida de un hijo y la maternidad en solitario—, estas experiencias la han convertido en una mujer fuerte y responsable. Por esa razón, decidió iniciar su venta dentro de la universidad como una forma de salir adelante.

Sin embargo, su llegada a la USAC no fue fácil. Al inicio, fue confrontada por agentes de seguridad y por otras personas que ya contaban con ventas en el lugar, quienes intentaron sacarla. Con el tiempo, algunos directores de la Escuela de Ciencias de la Comunicación le brindaron apoyo, lo que le permitió continuar trabajando. Aunque menciona que hubo un director que nunca la apoyó, agradece que actualmente su situación sea más estable.

Hoy en día, Fabiana enfrenta dificultades debido a la competencia cercana, ya que otras tiendas cuentan con mayores ventajas, lo que ha afectado sus ventas. Aun así, continúa trabajando diariamente, consciente de que su tienda es su único ingreso.


La historia de Fabiana Aguilar refleja la realidad de muchas mujeres guatemaltecas que, desde la niñez, han vivido la pobreza, la discriminación y la falta de oportunidades, pero que siguen resistiendo y luchando por salir adelante.

 
 
 

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